
Dentro del aula se llevan a cabo innumerables actos educativos formales, donde todos y cada uno de los participantes del acto forman parte también de esa comunidad mayor que es el centro.
Esa burbuja en la que todos están incluidos se cierra dentro de las fronteras de la escuela. Compartir la formación y hacer que ésta se mezcle con otras de otros centros educativos se puede llevar a cabo en jornadas de convivencia y lugares donde opiniones y formas de interaccionar sean compartidas y conocidas por todos.
Si esta obligación se transforma en una aventura y un juego, todos y cada uno de los que deban aportar su granito de arena lo hará de una forma más coloquial y agradable, ya que la imposición de contenidos rígidos y estructurados.
Una comunidad educativa que comparte con otra se enriquece a la vez de los contenidos que pueda adquirir de ésta considerada amiga, una forma de llegar a entrar en contacto ambas se realiza a través de la web y de las distintos medios que internet aporta, tales como los blogs, o cualquier otra herramientas didácticas para “expandir el aula” y sacarla del centro.
En un comentario del profesor Guillermo Lutzky explicaba en una entrevista: “si se consigue que en un cíber un alumno se transforme en productor de contenidos para su pequeña comunidad educativa, es posible que estemos ofreciéndole más y mejores horas de formación, no sólo instrumental sino también en lo referente a actitudes y valores”. Esta forma de compartir mezcla los distintos ambientes escolares y no solamente en los cíber, sino en los distintos accesos a internet que hagan cada uno de los alumnos.

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